Dresden

La Florencia del Elba”. Así es como se conoce a Dresden (Dresde en español), capital del estado federado de Sachsen y una de las ciudades más bonitas de Alemania. Situada justo al norte de la República Checa, a menos de 40 km de la frontera alemana, la ciudad de Dresde constituye uno de los núcleos de comunicación y económicos más importantes, al ubicarse en el centro de Europa.

Dresde, que cuenta hoy en día con medio millón de habitantes, ha sufrido numerosos altibajos en su historia, que se ven reflejados en su arquitectura y su urbanismo. Tras ser fundada en el siglo XIII, la ciudad alcanza su época más gloriosa a finales del siglo XV al convertirse en centro político y cultural, prestigioso en toda Europa. Después de ser destruida por culpa de un incendio en el siglo XVII, Dresde fue completamente reconstruida, llegando a albergar algunas de las construcciones barrocas más importantes del continente.

Desgraciadamente, durante los siglos posteriores Dresde sufre el paso de varias guerras e incendios. El momento más trágico tiene lugar en febrero de 1945, apenas tres meses antes de que acabara la Segunda Guerra Mundial, cuando una serie de bombardeos destruyen la ciudad y su centro histórico, reduciéndolo a cenizas y escombros. En las décadas anteriores, Dresde se había convertido en una de las ciudades más importantes del Reich alemán. Los bombardeos provocaron más de 22.000 muertes y dejaron a miles de personas sin hogar, haciendo de este ataque aéreo uno de los más trágicos de la guerra. De hecho, fue la ciudad alemana más destruida por la Segunda Guerra Mundial.

Durante la época de la Alemania dividida, Dresde se encontraba en territorio soviético, formando parte de la RDA. En esos años, se reconstruyeron algunos edificios de la ciudad y muchos otros fueron construidos desde cero siguiendo los cánones de la arquitectura comunista. También se aprecia la presencia de la RDA en los semáforos, ya que en Dresde, al igual que en el resto de la Alemania oriental, aparece la figura del Ampelmann. Como curiosidad, en esta ciudad también encontraremos su versión femenina, la Ampelfrau

En las últimas décadas, el centro histórico de Dresde ha seguido reconstruyéndose de forma espectacular. Hoy en día, una gran parte de la riqueza barroca de la ciudad vuelve a estar en pie.
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Qué ver en Dresde

La ciudad es, por tamaño, una de las más grandes de Alemania. Se extiende a lo largo del río Elba y cuenta con un gran patrimonio cultural y arquitectónico. La ciudad contiene uno de los conjuntos de arquitectura barroca más importantes de Europa. Este hecho, junto con la presencia del río, hacen que Dresde reciba el sobrenombre ya mencionado de “Florencia del Elba”.
La estación central de trenes de Dresde se encuentra al sur del centro. Desde ella, podemos ir andando hasta la ciudad vieja o Altstadt siguiendo la calle Prager Straße hacia el norte.

HISTORISCHE ALTSTADT (Ciudad vieja)

Kreuzkirche. Lo primero que apreciaremos de la Altstsadt viniendo desde la Hauptbahnhof, al sur, será la plaza del Mercado antiguo (Altmarkt) y la Kreuzkirche, una iglesia evangélica del siglo XIII.

Frauenkirche (iglesia de Nuestra Señora)Es el monumento más importante, símbolo de la ciudad. Representa la reconstrucción de la ciudad tras la guerra y la reconciliación de Alemania. Fue construida en el siglo XVIII en estilo barroco y en un tiempo récord para la época (sólo 17 años). Durante los bombardeos del 45, la iglesia quedó totalmente derruida, y fue reconstruida enteramente tras la reunificación alemana. Hoy en día aún pueden distinguirse las piezas originales utilizadas en la reconstrucción (un 43%), ya que tienen un color negruzco debido al fuego de los bombardeos. El proyecto de recreación de la nueva iglesia produjo mucha controversia, ya que muchos historiadores y arquitectos consideraron que, al tener que reconstruir la iglesia desde los cimientos, se estaba “falseando” la historia.

Hoy en día es uno de los edificios de arenisca más altos del mundo y su cúpula de piedra es una de las más grandes de Europa. Se puede visitar su interior de forma gratuita, y para acceder a la cúpula hay que pagar una entrada de 8€. Desde allí, se contemplan unas vistas magníficas de toda la ciudad. La iglesia se encuentra en pleno centro de la mitad norte del Altstadt, al sur del Elba, entre la avenida Wilsdruffer Straße y el río.
Brühlsche Terrase (Terraza de Brühl). Tras la Frauenkirche, a lo largo del río Elba, se extiende este conjunto arquitectónico del siglo XVIII, reconstruido completamente tras los bombardeos. Es un paseo junto al río que incluye muchos de los edificios más importantes de Dresde. Resulta agradable e interesante pasear por la terraza para contemplar los hermosos edificios de la Ciudad Vieja, así como para obtener unas preciosas vistas del Elba y de la Ciudad Nueva, al otro lado del río. Tiene el sobrenombre de “el balcón de Europa”.
Al este del paseo, se sitúan las escaleras de acceso orientales junto al parque Brühl. El perímetro del parque viene marcado por la Nueva Sinagoga (Neue Synagoge Dresden) al este; el Albertinum al sur, un enorme museo del siglo XIX que alberga pinturas de maestros modernos; y la Academia de Artes Gráficas (Hochschule für Bildende Künste) al oeste, junto a una estatua del famoso arquitecto Gottfried Semper.

Si continuamos andando por la Brühlsche Terrase río abajo, llegaremos a las escaleras de entrada a la terraza en su parte occidental, situadas en la Plaza del Palacio (Schloßplatz), una de las principales plazas de la Ciudad Vieja. En su perímetro se concentran importantes edificios, la mayoría reconstruidos tras la guerra. A mano derecha, mirando la plaza de espaldas al río, encontraremos la Catedral de Dresde.

La Catedral (Hofkirche) es el edificio religioso más grande de todo el estado de Sachsen. Es una gran obra barroca del siglo XVIII que cuenta con una torre de casi 90 m de alto. Sobre el balcón se elevan 78 estatuas de arenisca de casi 4 m de alto. El edificio se destruyó por completo durante el bombardeo del 45 y se reconstruyó durante la época de la división alemana, en los años 60. Al igual que en la Frauenkirche, se pueden diferenciar las piedras originales (de color más oscuro) de las nuevas.
Como curiosidad, cabe señalar que frente a la iglesia, en el pavimento, hay un adoquín con una “N” mayúscula grabada, que indica el punto desde el que Napoleón salió con sus tropas para librar la batalla de Dresde a principios del siglo XIX.

Al sur de la plaza del Palacio, encontramos el edificio que le da el nombre: el Palacio de Dresde (Dresdner Residenzschloss). Se trata de uno de los edificios más antiguos de la ciudad, construido en el siglo XIII y renovado en sucesivas ocasiones. De nuevo, la mayor parte del palacio quedó destruida durante la guerra y se reconstruyó posteriormente.

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Hofkirche a la izquierda y Residenzschloss a la derecha

Fürstenzug. En la pared norte del Palacio, se extiende un mural único compuesto por 24.000 piezas de porcelana, el más grande del mundo. Se trata del Desfile de los Príncipes (Fürstenzug), y representa 35 duques y príncipes de la dinastía Wettin desfilando a caballo, ordenados cronológicamente. El impresionante mural mide más de 100 m de longitud por 10 de altura y fue completado en el siglo XX, sustituyendo a una pintura anterior. Sobrevivió milagrosamente a la guerra.

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En la calle del mural, se sitúan varios puestos callejeros de souvenires. Allí encontraréis los artículos más baratos de la ciudad, así que aprovechad.
En la calle paralela detrás del Desfile de los Príncipes, se encuentra el Stallhof, un complejo de edificios del siglo XVI perteneciente al Palacio que sirvió como sede de grandes espectáculos de caballos. Es uno de los edificios conservados de este tipo más antiguos del mundo. Se caracteriza por una galería con arcos de color blanco, con detalles en relieve.

Theaterplatz. Al otro lado de la Catedral, al oeste, se extiende la plaza del Teatro, denominada así por la presencia de la Semperoper, la célebre ópera de Dresde diseñada en el siglo XIX por el famoso arquitecto alemán Gottfried Semper (de ahí el nombre del edificio). Es uno de los edificios teatrales más importantes jamás construidos, donde se estrenaron grandes obras de compositores como Wagner o Strauss. 

Sin embargo, Dresde ha vivido varios edificios de la ópera. El original fue también obra de Semper en 1841, bajo el nombre de Königliche Hoftheater. Este teatro no sobrevivió a un incendio en 1869 mientras se realizaban tareas de conservación y rehabilitación. Gottfried Semper se puso manos a la obra para idear un nuevo edificio y que su hijo Manfred Semper llevara a cabo el proyecto, el cual se llegaría a completar en 1878, esta vez ubicado en la plaza del Teatro (Theaterplatz). Este segundo edificio, de estilo neobarroco, fue derruido en el bombardeo de 1945 y reconstruido posteriormente entre 1977 y 1985 con el mismo aspecto que la segunda edificación de 1878. El 13 de febrero de 1985, justo 40 años después del día de su destrucción, tuvo lugar la reinauguración.

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Zwinger. Al lado de la ópera, a mano izquierda, se encuentra la entrada al Zwinger, un palacio rodeado por una enorme fortaleza construido en el siglo XVIII como invernadero y utilizado como lugar de celebración de fiestas reales. En su parte interior hay un patio muy bonito desde el que se aprecia toda la fachada del edificio y que sale a un lago que rodea el conjunto. Merece la pena pasear por los jardines que rodean al lago, así como por el patio interior del palacio. El propio edificio se utiliza en la actualidad como museo y alberga diversas colecciones sobre arte y ciencia.

Al otro lado del lago del Zwinger, en la zona opuesta a la Semperoper (calle theaterstraße), se sitúa el otro teatro importante de la ciudad, el Staatsschauspielhaus.
 Este teatro fue creado en 1983, acogiendo el antiguo Staatstheater que se hallaba en el mismo emplazamiento. El Staatstheater databa de 1911 y, tras ser destruido en el bombardeo de Dresde, tuvo el honor de ser el primero en abrir de nuevo sus puertas despues de la Segunda Guerra Mundial, tan solo 3 años después del ataque. El actual teatro (Staatsschauspielhaus) se compone de dos partes: un gran auditorio llamado Schauspielhaus y una sala más pequeña conocida como Kleine Haus.


NEUSTADT (Ciudad nueva)

Partiendo de la Schloßplatz, el Augustusbrücke (Puente de Augusto), conecta la Ciudad vieja con la Ciudad nueva. El puente, construido en el siglo XIII y reconstruido numerosas veces posteriormente, es el más destacable y transitado de la ciudad. Una vez hemos cruzado el río Elba, apareceremos en la plaza del Mercado, que tiene una característica estatua ecuestre dorada.

La zona de la Neustadt, si bien no es tan bonita y reconocible como la Altstadt, alberga varios palacetes, museos y teatros importantes de la ciudad.


SZENEVIERTEL

Recorriendo la Hauptstraße, calle principal de la Neustadt, y atravesando la calle Bautzner Straße, llegaremos a un barrio realmente interesante: Szeneviertel. Se trata de un distrito moderno, con alrededor de 100 bares, talleres y cabarets. Con sus calles estrechas y edificios muy variados de viviendas que contrastan con los estridentes y animados bares de sus plantas bajas, el barrio cuenta con un encanto especial y merece la pena perderse en él. Es también una de las zonas residenciales más atractivas de la ciudad y os recomendamos que os alojéis allí cuando visitéis Dresde, aunque en los fines de semana puede ser muy ruidoso.

En este animado barrio encontraremos algunos lugares turísticos destacados:

Kunsthofpassage. Traducido significa algo así como: Callejón-patio artístico. Se accede desde la calle Alaunstraße, que atraviesa el barrio. La entrada es una puerta que pasa un poco desapercibida de no ser por un cartel anunciador del callejón con una vaca amarilla que vuela.

Se trata de un conjunto de patios comunicados en el que destacan las fachadas de los edificios. Todas ellas tienen un carácter especial, son como obras de arte gigantes. Un mapa del complejo a la entrada nos muestra los diferentes patios:

  • El patio de las criaturas mágicas (Hof der Fabelwesen), con dibujos de seres coloridos e imaginativos en las fachadas de todos los edificios.
  • El patio de la luz (Hof des Lichtes), con una curiosa escultura central.
  • El patio de los elementos (Hof der Elemente), el más famoso, en el que destaca el “Funnel Wall”, una fachada de color azul cubierta de un sistema de tubos que producen sonido cuando la lluvia pasa por ellos; y la Casa Queso, de color amarillo y con elementos dorados en la fachada.
  • El patio de los animales (Hof der Tiere), cuyas fachadas están decoradas con animales.
  • El patio de la metamorfosis (Hof der Metamorphosen), cerrando el circuito, con luces que iluminan algunas esculturas de noche y crean hermosos dibujos.
dresden Kunsthofpassagedresden Kunsthofpassage
                                                  Hof der Elemente                                    Hof der Tiere

Este pasaje es, sin duda, uno de los lugares más especiales de Dresde.

Pfunds Molkerei. Conocida como la “lechería más bonita del mundo”. Es una lechería construida a finales del siglo XIX y decorada con azulejos de colores siguiendo el estilo neorrenacentista. Es un local realmente precioso, y merece la pena verlo. En su interior se puede catar queso y leche; también alberga un restaurante.
En el barrio también encontraremos la iglesia de Martín Lutero (Martin-Luther-Kirche), con una enorme torre de 80 metros de altura y el cementerio judío.


Más alternativas

Desde Dresde se pueden realizar algunas escapadas a ciudades cercanas, tales como Leipzig o Praga. Además, es recomendable hacer una excursión para ver las impresionantes montañas rocosas de la SuizaSajona.
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Dresde es, indudablemente, una de las ciudades más bonitas que hemos visto en Alemania. Es totalmente recomendable una visita a esta hermosa e histórica ciudad, sobre todo en la época navideña ya que allí se celebra uno de los mercados navideños (Weihnachtsmarkt) más célebres y bonitos de toda Europa.

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